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Las refinerías argentinas rediseñan sus plantas por el avance de Vaca Muerta

  • hace 1 día
  • 3 min de lectura

El mayor peso del shale en la oferta nacional impulsa a ajustar torres de destilación y la planificación industrial para sostener récords de elaboración y mejorar márgenes en un escenario de demanda interna cambiante

Fuente: Infobae .-El avance de VacaMuerta sobre la producción de crudo empuja a las refinerías a reinventarse y a procesar mejor un petróleo distinto al que moldeó durante décadas su diseño, en un cambio que ya llevó al downstream local a niveles récord de procesamiento y producción y abrió una nueva etapa centrada en extraer más valor de cada barril.


Ese giro se produce después de una mejora sostenida en la confiabilidad operativa. “El negocio tradicional ha cambiado mucho y de manera progresiva en los últimos 10 años, mejorando sustancialmente la confiabilidad y utilización de la capacidad de las refinerías. Los eventos no planeados pasaron a ser una cosa rara, cuando hace veinte años atrás en las refinerías era normal y hasta se planificaba tener eventos pérdida de capacidad no planeada”, dijo Diego Mouriño, vicepresidente de Ingeniería y Construcciones de Axion Energy.


La consecuencia de esa reducción de paradas imprevistas fue, según el texto fuente, que el parque de refinación local batiera máximos históricos de procesamiento y producción. Mouriño planteó que ese logro ya no alcanza: “Garantizar que la planta no se detenga es apenas el punto de partida”.


La refinación debe adaptarse a un crudo más liviano que el convencional


La respuesta directa al cambio que introduce Vaca Muerta es técnica y comercial al mismo tiempo: las refinerías argentinas deben rediseñar procesos porque buena parte de su infraestructura fue concebida para crudos convencionales como el “escalante” de la Cuenca del Golfo San Jorge y ahora gana peso el “crudo medanito”, más liviano y con otro comportamiento físico-químico.


Esa diferencia altera el balance de productos en las torres de destilación y obliga a revisar la planificación de las plantas. El desafío no es solo procesar más petróleo, sino ordenar cada corriente para obtener el mayor rendimiento posible en un contexto de márgenes internacionales variables y cambios en la demanda interna.


Ese diagnóstico dominó el panel “Nuevas tendencias en refinación” de la reciente Conferencia de Arpel, entidad que nuclea a empresas e instituciones del sector petróleo, gas y energía renovable en América Latina y el Caribe.


De ese panel participaron Mauricio Martin, vicepresidente ejecutivo Midstream y Downstream de YPF; Felipe Trujillo, vicepresidente Downstream en Ecopetrol, y Mouriño. En ese ámbito, el ejecutivo de Axion expuso la transformación de la compañía a partir de la modernización de la refinería de Campana, de terminales de almacenamiento y de redes de despacho.


Mouriño describió cómo impactó ese proceso en Campana: “La dieta de la refinería Campana estuvo históricamente atada a la producción de Cerro Dragón, que hoy por hoy es un yacimiento maduro y, si bien hay tecnología para seguir produciendo por muchos años más, los volúmenes cambiaron. Sin embargo, el hecho de que estemos integrados nos permite adaptarnos a esos volúmenes en un período de tiempo más largo”.


Esa integración, describió, le permite a la empresa decidir el destino del crudo pesado y sostener un pasaje programado hacia un procesamiento mayoritario de crudo medanito. La clave, en ese esquema, es que la adaptación no quede atada a una reacción de corto plazo frente al mercado, sino a una ingeniería definida con anticipación.


 
 

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